Página Dos

Radar

Radar

Dolor de cabeza

 

Lo que se vive en Irak es un infierno. Ejecuciones sumarias de soldados y detenidos, bombardeos indiscriminados de zonas civiles, el secuestro y asesinato de miembros de comunidades étnicas y religiosas forman parte de las atrocidades que se han denunciado en la desgarrada nación árabe.

Estados Unidos, que ha enviado decenas de asesores militares para ayudar a las fuerzas iraquíes, no está en correr los riesgos de otra intervención armada, en tanto la violencia ha desplazado a más de un millón de personas de sus hogares, además de los miles de muertos que ha provocado. Ante la impotencia, el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, no ha tenido otra alternativa que un anémico llamado al Gobierno y las fuerzas rebeldes para que protejan a los civiles.

El avance de los yihadistas, que también combaten en Siria, coloca en una posición cada vez más delicada al régimen iraquí. Tan seguro están de su triunfo que el domingo anunciaron el restablecimiento del califato, el régimen político islámico desaparecido hace más de un siglo, con la designación de un califa. Las atrocidades y la violencia en Irak constituyen un desafío cada vez más creciente para las potencias. La situación se ha tornado desafiante.

 

Empleo informal

Que el empleo informal sea el mejor remunerado no ha apaciguado la preocupación por lo menos del comercio. El presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo, Pedro Pérez, consideró la informalidad laboral como un virus para la economía, que demandó enfrentar a través de la reducción de costos para las empresas. Sus estadísticas son sombrías. Al 29 de mayo de este año, de los 102,025 registros mercantiles de empresas en el Gran Santo Domingo, solo 38,688 estaban al día.

Lo que se debe, según dijo, a que tras la aprobación de la Ley de Sociedades muchas empresas no se transformaron o adecuaron y por tanto no están operando. Esa informalidad que tanto preocupa al comercio la atribuye al “complejo sistema tributario” y las múltiples normas, que muchas generan un incumplimiento involuntario.

El debate, por lo visto, sobre la informalidad laboral gira en torno a un componente básico: los elevados costos y las distorsiones de la economía. Al menos es lo que se nota.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación