No basta
Cambio flotilla
Los empresarios del transporte han reaccionado felices con el plan anunciado por el director de la Oficina Técnica de Transporte Terrestre (OTTT) para renovar 14 mil vehículos del concho.
Pero la solución al caos que representa el transporte de pasajeros no está en la renovación de la inservible flotilla que presta el deficiente servicio, sino en la eliminación definitiva de ese sistema. En lugar de carros, que no hacen más que obstaculizar el tránsito, lo que procede es la incorporación de autobuses para cubrir las diferentes rutas.
El concho es sinónimo de atraso, pero además el principal causante del desorden que caracteriza el transporte de pasajeros en las principales ciudades. Si en verdad está interesado en dotar al Distrito Nacional y otras ciudades de un eficiente sistema de transporte, el director de la OTTT, Héctor Mojica, debe pensar en sustituir las chatarras por colectivos. Con el agravante de que los transportistas terminan por tampoco pagar las unidades que se les asignan, como ha ocurrido hasta la fecha. Quizás por esa razón los empresarios del transporte reaccionaron con tanta satisfacción ante la iniciativa de renovar la flotilla del concho. El transporte de pasajeros tiene que organizarse, pero con medidas racionales. No populistas.
Escollos cruceros
Los especialistas aseguran que el turismo más rentable es el de cruceros, porque los viajeros visitan las ciudades, compran recuerdos y suelen almorzar en restaurantes y cafeterías. En definitiva, porque los turistas gastan más dinero. Pero ese turismo requiere de unas condiciones especiales, que República Dominicana, al menos según el presidente de la Asociación de Propietarios y Operadores de Facilidades Portuarias Turísticas Dominicanas, Víctor Macarrulla, no cumple a cabalidad. Citó la falta de regulación y organización de servicios como taxis, guías, suplidores de excursiones y la erradicación de los buscones en el entorno de los puertos. Esa es la queja de los visitantes, pero las autoridades no han encontrado la forma de enfrentarla.
Y Macarrulla señala que esos problemas impiden muchas veces que las líneas de cruceros coloquen a República Dominicana en su itinerario. Además de esos escollos, Santo Domingo tiene el reto de sanear los ríos Ozama e Isabela para un mejor posicionamiento sobre el turismo de crucero.

