Misterio
Cierto es que en lugar de despejarse, el paso del tiempo ha tornado más denso el velo de misterio que desde el primer día ha rodeado el asesinato de la traficante de placeres Bienesa Cesarina Capellán Pérez (Bianca la Gorda). La mujer murió a causa de cuatro balazos de unos 19 que le hicieron desde una yipeta cuando se desplazaba en un carro por la avenida Independencia con Alma Máter. La muerte meses antes del supuesto colaborador César Amado Cuevas y las heridas a otro identificado como Eduardo Mesa incrementan las conjeturas en torno al atentado que costó la vida a la alegada celestina. Las especulaciones abundan al por mayor y detalle. Pero, por el hermetismo que lo ha rodeado, se teme que gente influyente pueda tener alguna relación con un crimen que, por el curso que llevan las investigaciones, también pueda pasar a formar parte de esa galería siniestra de casos impunes que insultan a la opinión pública.
Mártir a canalla
Ofrece una lección al mundo el drama del niño palestino que ha declarado que prefiere morir como un mártir antes que permanecer indiferente frente a la agresión a su territorio.
De nada han servido los ruegos de la madre de Ziyad, de nueve años, para que deje de deambular por uno de los barrios de Gaza sitiado por la numerosa artillería israelí.
No tengas miedo, mamá, prefiero morir como mártir que vivir en este terror permanente, ha sido la respuesta que un despacho de la Agencia Francesa de Prensa (AFP) atribuyó al chiquillo.
Decenas de familias han abandonado la zona huyendo de los intensos ataques, pero el niño, en una lección de coraje, dignidad y patriotismo, se ha resistido con gallardía.
En tanto que durante una entrevista con el presidente francés Nicolás Sarkozy, el primer ministro israelí Ehud Olmert ha vuelto a rechazar un alto el fuego hasta que Hamás esté en capacidad de dejar de disparar cohetes.
Incapacitar de por siempre a Hamás implica aniquilar sentimientos como los del chiquillo de nueve años que desea morir como un mártir antes que permanecer indiferente frente al exterminio de los suyos.
Decenas de niños han muerto en las últimas horas durante los intensos ataques del Ejército israelí en la franja de Gaza, sin que la comunidad internacional haya pasado de una tímida mediación.

