Loma Miranda
Una encrucijada
La presencia de obispos y sacerdotes en peregrinaciones como la que después de salir de La Vega en la mañana del lunes concluyó en la tarde del mismo día frente al Palacio Nacional, en favor de que Loma Miranda sea convertida en reserva ecológica, constituye un signo de advertencia para las autoridades.
O en su defecto una camisa de fuerza, con todo y que el presidente Danilo Medina haya garantizado que su Gobierno no autorizará la explotación de ningún recurso natural que pueda perjudicar el medioambiente o los intereses nacionales.
Es obvio que tras el veto de la ley que la declaraba parque nacional los defensores del área no se fían de las seguridades que ha dado el Gobierno. El impacto de la demostración, que tampoco es la primera que se realiza en defensa de la reserva ecológica, no se puede medir por el número de participantes. Sería un error.
Hay que evaluar el sentimiento y la determinación, aunque la defensa de Loma Miranda contraste con la indiferencia frente a las depredaciones de ríos y playas que se han denunciado estos días en Cabarete y Sabaneta de Yásica. El Gobierno está en una encrucijada, porque tampoco puede dar señales que, para aplacar el ruido sobre Loma Miranda, puedan desalentar la minería.

