Cámara Diputados
Se reivindica
La Cámara de Diputados, que ha sido colocada en la picota por gastos impropios de sus funciones, se reivindica con la decisión de su presidente de eliminar desde ya el oprobioso cofrecito, el programa a través del cual cada legislador recibe 50 mil pesos mensuales para proselitismo político. La decisión de Abel Martínez plantea un reto para la presidenta del Senado, Cristina Lizardo, porque esa cámara cuenta con otro programa para fomentar el clientelismo político.
Por medio del infame barrilito, que los miembros de la Cámara Alta han mantenido contra viento y marea, hay senadores que reciben hasta un millón de pesos mensuales. La decisión de Martínez adquiere un alto grado de sensatez en la medida que los recursos que reciben los diputados por el cofrecito serán destinados a hospitales y centros de salud “reconocidos por su credibilidad, transparencia y servicios a la población de más bajos ingresos”.
Podrá criticarse que el cuerpo legislativo asuma una decisión que no concuerda con sus funciones, pero de todas formas el gesto no deja de ser significativo. Llora ante la presencia de Dios que senadores y diputados reciban unos 700 millones de pesos para gastos políticos cuando los hospitales carecen de medicamentos y equipos.

