Gana partida
El fallo que favoreció al senador Félix Bautista con el desbloqueo de bienes a una inmobiliaria de la que es accionista ha dejado, como cabía suponer, un océano de interrogantes, alimentadas en parte por el propio sistema judicial. Aunque en verdad la Procuraduría General de la República haya violado los procedimientos para imponer el embargo, y por más que la sentencia se ajuste a la ley, el magistrado Frank Soto no era el más indicado para ventilar un proceso con tales connotaciones por sus vínculos con el secretario de organización del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
De hecho, el Ministerio Público abrigaba dudas que no pudo disimular sobre la imparcialidad de Soto. Si los derechos de Bautista fueron violados en la acción encaminada por la Procuraduría procedía la decisión que se tomó. Aunque el procurador Francisco Domínguez Brito estime que la sentencia es un premio a la impunidad y una derrota en la lucha contra la corrupción. Lo cierto es, sin embargo, que la gente, por desconfianza en el magistrado y el sistema piensa que no se trató de un acto de justicia, sino de protección política. Y esa percepción tiene que eliminarse, aun sea con la designación de jueces menos comprometidos en procesos de figuras como el senador por San Juan.
El caso
del arroz
La denuncia sobre la supuesta incineración de semilleros de arroz en el Bajo Yuna, que el ministro de Agricultura ha negado, se ha prestado a muchas conjeturas. Al tiempo que denuncian alzas de precios, sectores del comercio presionan para que se elimine el actual sistema de subasta para las importaciones de alimentos agropecuarios.
Productores agrícolas y dirigentes empresariales han dado el frente al comercio al defender las subastas, por la transparencia que garantizan, que se realizan a través de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD).
Es en medio de ese panorama que se denuncia, aunque no guarde relación, la supuesta quema de semilleros de arroz en el Bajo Yuna. Por más programada que esté la siembra del cereal, que se hable de quema de productos siempre genera malestar. Y más en medio de una escalada alcista. El ministro de Agricultura, Angel Estévez, tendrá por lo menos que estar atento, porque puede ser el blanco de una campaña artera dirigida por sectores que no concuerdan con su gestión.

