En sus 45 años de fundada la Universidad O&M se ha consagrado como un centro vanguardista, con aportes tangibles al desarrollo a través de la educación superior. La filosofía con que la academia fue concebida por su fundador, doctor José Rafael Abinader, ha permitido a sus más de 42 mil egresados insertarse con facilidad en el mercado de trabajo. La O&M, que hoy cuenta con una matrícula de más de 41 mil estudiantes, llenó un vacío en la formación de carreras cortas y gerenciales. Gracias a la sensibilidad de su fundador, cuyo mayor interés ha sido ayudar en la formación profesional de los más necesitados, la academia se ha caracterizado a lo largo de su historia por el componente social con que ha funcionado. Pero sin menoscabo de la calidad de la enseñanza ni el equipamiento de sus instalaciones. Abinader siempre ha entendido que la educación es el camino del progreso, y de ahí tanto la fundación como la inversión para convertir la O&M en uno de los principales centros de estudios superiores, con aportes tangibles en varias disciplinas. En un momento en que la educación superior sortea tantas dificultades estimulan los resultados que en sus 45 años puede la O&M exhibir con orgullo.
Un detalle importante
El presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Roberto Rosario, obvió un detalle importante al quejarse de alto costo que tiene la política para la sociedad. Es cierto que por la falta de transparencia y controles las ideas y programas han sido relegados frente a la inversión de capitales, en muchos casos ilícitos. Pero también el uso abusivo de los recursos públicos, sumiendo a la sociedad en profundas crisis financieras. La ventaja del poder constituye uno de los problemas que más atenta contra el libre juego de las ideas y el sistema democrático. Desconcierta que por intereses la sociedad no cuente a estas alturas siquiera con una ley de partidos políticos. El costo del ejercicio político no puede verse al margen del conjunto que incide en un quehacer que se ha convertido en el medio principal de ascenso y movilidad social. Para completar hay sobrados ejemplos de entidades que han privilegiado intereses personales en desmedro del bienestar y el desarrollo colectivo.

