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En la UASD

 

Crisis crónica

 

La llegada de un rector peledeísta subió las apuestas en torno a la solución de las precariedades que ha arrastrado la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Después de dotar la casa de estudios de una torre administrativa, un edificio para parqueo de vehículos y otras megaobras lo menos que se suponía era que a estas alturas estudiantes recibirían docencia bajo los árboles en las gradas de un estadio de béisbol.

El rector Iván Grullón ha tocado todas las puertas del poder, pero sin conseguir siquiera una mayor asignación presupuestaria con que mitigar las necesidades de la casa de estudios. La situación es tan caótica que los estudiantes de la Facultad de Humanidades (más de 10 mil) reciben clases donde los profesores encuentren un espacio adecuado. Los especialistas suelen señalar que la escuela está donde esté el maestro, pero las condiciones en que se imparte docencia en la UASD no garantizan concentración ni seguridad.

El edificio de Humanidades está intervenido desde diciembre por la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) con el propósito de remodelarlo, pero a la fecha, conforme a lo que se ha verificado, nada se está haciendo. Mientras, el drama se inscribe dentro de las precariedades crónicas que han afectado a la UASD.

 

El Nacional

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