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Vandalismo

Censurable

 

El servicio eléctrico está lejos de ser un modelo de eficiencia. Para ponerlo a la altura de los tiempos no solo se trabaja en la instalación de dos plantas a carbón, sino en un pacto eléctrico. En otras palabras: que no se está con los brazos cruzados, sino buscando soluciones a un problema que durante años ha lastrado el proceso de desarrollo de la nación.

Pero si por cualquier conflicto, para colmo hasta de índole particular, se atenta contra las instalaciones eléctricas, como ha ocurrido durante una huelga en diferentes comunidades de San Francisco de Macorís, entonces se retrasa el proceso. El más de un kilómetro de cables del tendido eléctrico que según la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) fue derribado en la línea de 69 voltios Pimentel-Abanico constituye un acto vandálico.

Por una huelga en las comunidades Sabana Grande y Los Cachones, próximo a Castillo, ni por ninguna otra causa había que atentar contra el servicio eléctrico ni contra ningún otro, sea público o privado. A causa del sabotaje el servicio se interrumpió en las comunidades Aglipo, La Garza, Rincón Molinillo y El Abanico. Las autoridades ni los propios lugareños pueden consentir tales atentados. Se impone, pues, que los responsables sean traducidos a los tribunales.

El Nacional

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