Embajador británico fuerte descarga
Inglaterra ocupa el quinto lugar entre nuestros principales socios comerciales. En frutas y vegetales importa cada año más de 90 millones de dólares. Pero de acuerdo con el embajador Steven Fisher la realidad social de este país desalienta a las empresas británicas.
Refirió que el sistema judicial impide a República Dominicana convertirse en el socio comercial que les gustaría a los ingleses. La razón: “porque es lento, frustrante e injusto, cosa que sufren aquí los ciudadanos y las empresas del Reino Unido, que vienen optimistas para contribuir con el desarrollo del país y luego se tornan desalentados cuando enfrentan la realidad social”.
Más que crítica lo suyo ha sido un toque de atención, para que nadie se llame a engaño sobre la percepción que prima en el exterior. Si bien tuvo frases de elogio para el Gobierno por los trabajos en educación y en la promoción de la pequeña y mediana empresa, apeló a cifras del Banco Mundial para subrayar que aún no existe sensación de que la pobreza “está realmente en remisión”.
En los últimos 20 años –refirió- el nivel de pobreza ha bajado en Latinoamérica de un 44 a un 28%, caída que fue más fuerte entre 2006 y 2013. Sin embargo, lamentó que durante ese periodo en este país, a pesar de sostenido crecimiento económico, la pobreza ha disminuido apenas un 3%, de un 44 a un 41. Esa es dura.
Momento de tensión
Unos 50 niños y profesores de un colegio de Boca Chica vivieron ayer un momento de mucha tensión cuando una turba de choferes interceptó y amenazó con incendiar el autobús en que eran transportados en protesta porque el centro educativo no utilizó los servicios de su gremio.
A la altura del kilómetro 25 de la autopista Las Américas, próximo a El Peso, donde funciona un destacamento de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet), los turberos obligaron a los estudiantes y profesores del Colegio Evangélico Episcopal, de Andrés, Boca Chica, a abandonar el autobús.
El incidente, que se atribuye a choferes de los sindicatos Sichoproboch y Asochombca, es otra muestra del terror y el desorden que campea en el servicio de transporte. Un centro académico carece de libertad, como en este caso, de contratar la unidad que considere más apropiada por seguridad y economía sin exponerse a las consecuencias. Ojalá que el suceso sirva para aplicar la ley.

