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Radar

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Más sombras

 

Más contradicciones ensombrecen en el proceso de remodelación del hospital Darío Contreras. La ministra de Salud Pública, Altagracia Guzmán Marcelino, se la ha puesto bien difícil al director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), Miguel Pimentel, al negar que la cartera participara en la reconstrucción del centro. Ante el escándalo por los 614 millones de pesos que se invirtieron por encima de los 865 millones que se licitaron para la obra, Pimentel los justificó sobre la base de un rediseño que se efectuaría con la anuencia de la cartera de salud. Pero la titular le ha enmendado la plana al señalar que si los constructores hubieran contado con la participación de la institución “es posible que el Darío Contreras no fuera noticia para la prensa como lo es estos días”. Además de la morgue al lado del comedor y otras deficiencias, lo que más inquietud ha causado es que la OISOE declarara de urgencia de manera administrativa la reconstrucción de la obra para evitar una nueva licitación. Pimentel, quien ha atribuido el escándalo que se ha creado a intereses políticos, ha quedado más enredado con el desmentido de Salud Pública de que no intervino, como había afirmado, en la remodelación del centro inaugurado apenas en febrero de este año.

 

Cocaína
en lechosas

La imagen del país se resquebraja cada vez que en alguna nación se incauta un cargamento de drogas procedente de República Dominicana, como acaba de ocurrir en España. 32 kilos de cocaína ocultos en un cargamento de lechosas fueron detectados en el aeropuerto de Barajas. El frustrado envío es otra señal de alerta sobre la necesidad de fiscalizar con más rigor los embarques que salen de los puertos dominicanos. Demostrado está hasta la saciedad que no hay una fórmula que el narcotráfico no haya explorado para exportar a Estados Unidos y Europa drogas que provienen específicamente de Suramérica. Al menos por aquí se tiene la percepción de que es más la cocaína que sale que la incautada por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD). Pero cada vez que se confisca un cargamento, como ha ocurrido en España, la imagen del país es la que más sufre. Es un aspecto que deben tener muy en cuenta las autoridades, más ahora que se trata de un construir una marca.

El Nacional

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