Incertidumbre
Si bien ha sido una rutina, la retención del subsidio que otorga el Gobierno al Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) inquieta mucho, en esta ocasión, al personal médico, paramédico y administrativo de la entidad. Porque se teme que los cuatro meses sin entregar recursos que pasan ya de 200 millones de pesos sea parte de un plan contra el IDSS. El primero en advertir sobre las funestas consecuencias que tendría la deuda del Gobierno con la entidad fue su director, doctor Sabino Báez. Pero ahora se ha levantado el presidente de la Agrupación Médica del IDSS, doctor Jesús María Guerrero, quien culpó de los atrasos a sectores del Gobierno. Como parte de ese supuesto propósito para Guerrero no se puede pasar por alto que el IDSS cuenta con las mayores y mejores prestadoras de servicios de salud. Mientras su director espera que el presidente Leonel Fernández disponga la erogación de los subsidios atrasados, obras importantes están paralizadas y el personal a la expectativa. ¿Qué pasará?
Crímenes en aumento
La delincuencia ha vuelto a marcar su aterradora impronta con la muerte en las últimas horas en hechos separados de un chofer del transporte público y de un hombre de 72 años de edad.
Rafael Alcántara Lara, de 27 años de edad, fue abatido de un disparo que le hizo un desconocido después de dejar a un pasajero en el sector La Piscina, en Los Guaricanos.
Aunque se ignoran los motivos la muerte del chofer, forma parte de la ola criminal que azota a la nación. Se dijo que el victimario viajaba en una motocicleta RX-115.
En Las Matas de Farfán fue muerto de varios disparos Andrés Soler de los Santos cuando trató de impedir que desconocidos robaran en su residencia.
Los dos homicidios ratifican que la delincuencia callejera, que sale dispuesta a todo para cometer sus fechorías, tiene que ser enfrentada con los mismos métodos.
Se está consciente de que quienes mataron al chofer Alcántara Lara y a Soler de los Santos harían lo mismo con cualquier otra persona que se interponga en sus caminos. Incluso se enfrentarían a cualquier patrulla de la Policía antes que dejarse capturar para responder por sus crímenes ante la Justicia.
¿De qué manera esa delincuencia se puede enfrentar con sermones, teorías o con un catálogo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos? No se puede ser tan zoquete.

