Envejecientes
En primer plano
El “Día Internacional de las Personas Mayores”, el 1 de este mes, se registró un acontecimiento que, por su dramatismo, en modo alguno se podía pasar por alto. Se trata de la protesta frente a la Catedral protagonizada por decenas de ancianos en demanda de mejores condiciones de vida.
En ese momento en el templo se oficiaba una misa en honor a los mayores y la directora del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente, Natalie Marie Méndez, enumeraba los logros que se habían obtenido. Citó la implementación de un programa para identificar a los ancianos que están en las calles, la creación de un recinto en Haras Nacionales para los que están presos y la habilitación de unidades especiales que operan en las fiscalías barriales.
Blanco de duras críticas, como utilizar el 95% del presupuesto del Conape para gastos administrativos, Méndez amenazó con someter a la justicia a las entidades que se valen de la desventura de los ancianos para beneficio personales.
Al margen de las diferencias y de cualquier trasfondo, el testimonio de los mayores que se aglomeraron frente a la Catedral es conmovedor. Muchos tienen que vivir en las calles, porque carecen de techo, y tienen que alimentarse de lo que la gente les da porque no disponen de medios. El patético caso de los ancianos no es para entrar en discusiones, sino para enfrentarlo.

