Dilma Rousseff
Sobrevive conjura
La iniciativa de un juicio político para destituir a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se ha caído. Para ella se trata solo de un gran alivio, porque sabe que la decisión del Tribunal Supremo no cesa la tormenta que la ha puesto en la cuerda floja.
Tras el fallo, la mandataria volvió a emprenderla contra sectores “golpistas” de la oposición, de los que dijo buscan convertir la actual crisis económica y de confianza en un atajo para anticipar las elecciones de 2018. Son muchos los problemas, que se suceden uno tras otro, que la asedian. Blanco predilecto de una cadena de embestidas, el expresidente de Brasil y líder del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, decidió en días pasados salir a la palestra para defenderla.
Pero Lula da Silva, uno de los gobernantes más carismáticos que ha tenido la región en los últimos tiempos, tampoco escapa a muchos de los conflictos que tienen a Dilma en la cuerda floja.
Al pasar a la oposición se temía que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, diera curso al recurso elevado para procesar a la mandataria por violación fiscal. Sin embargo, el Tribunal Supremo frenó la iniciativa. Aun así, la mandataria no las tiene todavía todas consigo, porque las maniobras para el “impeachment” no han terminado.

