En Haití
Cala pesimismo
El pesimismo para evitar un vacío de poder que degenera en conflictos sociales en Haití es muy manifiesto. Se refleja en llamados a la desobediencia hechos por exgolpistas como Guy Pihilippe, como por la inutilidad que para el presidente del Senado, Jocelerme Privert, representa la inversión de 100 millones de dólares “para unas elecciones que no conducen a la estabilidad”.
Las expresiones contrastan, sin embargo, con las saludables negociaciones emprendidas por el primer ministro Evans Paul para elegir un Gobierno de consenso una vez el presidente Michel Martelly entregue el poder, el 7 de febrero.
Como está el panorama todo indica que habrá que sortear muchos obstáculos para evitar un ¡sálvese quien pueda! Por falta de seguridad el Consejo Electoral Provisional, altamente cuestionado por su supuesta parcialidad a favor del candidato oficialista, aplazó sin fecha las votaciones pautadas para el 24 de este mes.
La abstención de la oposición y los actos de violencia, que incluyeron el incendio de sedes electorales, no garantizaban unas elecciones ni siquiera mínimamente legítimas. Y los obstáculos y el escepticismo que rodean las negociaciones para un Gobierno de transición aumentan la incertidumbre.

