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Cadenas humanas –

El impacto de las cadenas humanas contra la corrupción no se puede medir en términos cuantitativos, sino simbólicos. Quiérase o no, esas manifestaciones que se expresan de cuando en cuando en torno a la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) son una respuesta a la impunidad y a la falta de ese régimen de consecuencias para castigar la corrupción que ha enarbolado el procurador general de la República.

A menos que se quiera actuar como el avestruz, la OISOE se ha convertido en el referente de la corruptela tras el suicidio del contratista David Rodríguez por las supuestas presiones financieras de que era víctima de funcionarios de la entidad.

El movimiento Poder Ciudadano reclama que el exdirector de la entidad, Miguel Pimentel Kareh, sea sometido a la justicia por los escándalos de corrupción a causa de los cuales están presos dos empleados sin mayor jerarquía.

El grupo cita que bajo la gestión de Pimentel Kareh se benefició a contratistas vinculados a la OISOE en las remodelaciones de los hospitales Darío Contreras, Luis Eduardo Aybar, Marcelino Vélez Santana, Cabral y Báez y otras obras. Son casos que ameritan que se aclaren. Y que alimentan las cadenas humanas como método de protesta.

El Nacional

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