El Gobierno debería poner más atención a la incontrolable alza general de precios, que ya afecta a casi todos los artículos de primera necesidad, lo que convierte en sal y agua el salario de trabajadores y empleados, cuyo monto en un 94 por ciento no sobrepasa los 30 mil pesos mensuales. Las amas de casa sienten otra vez terror de acudir a supermercados o colmados, porque el dinero alcanza para poco, ante la oleada de inflación. A pesar del anuncio oficial de que se habilitarían más de un centenar de plazas agropecuarias para expender alimentos a precios razonables, todavía no se conoce ningún lugar abierto, lo que hace sospechar que las autoridades actúan con desidia, desinterés o negligencia frente a tan grave problema. En menos de dos semanas se han encaramado en las nubes productos y servicios esenciales como arroz, azúcar, pan, grasas comestibles, tarifa eléctrica, transporte, leche, agua y otros muchos artículos de origen agroindustrial y agropecuario. Las cifras del Banco Central referidas a baja inflación no alcanzan para extender los magros presupuestos familiares. Hagan algo ahora, que todavía hay tiempo.
Gozar, gozar
Todavía resta una jornada del largo feriado que para la mayoría empezó el jueves en la tarde y que no pocos quisieran que se extienda hasta el domingo próximo, pero es menester advertir a gobernantes y gobernados que progreso, desarrollo, modernidad y equidad sólo se alcanzan mediante el trabajo intenso de todos los ciudadanos de la República. No se niega el derecho al descanso o al ocio, figuras que en muchos países tienen rango constitucional, pero tampoco hay que exagerar en la vagancia y la chercha. Una efeméride religiosa (día de La Altagracia) y otra patria (día de Duarte, han sido unidas para producir un feriado de casi cinco días, lo que no ocurre en sociedades desarrolladas como Noruega, Bélgica, Suiza o Estados Unidos. Aquí se da el caso de que funcionarios y empleados de un ministerio espantaron la mula, a pesar de que tenían la obligación de informar sobre un alza descomunal en los precios internos de los combustibles. Fue Juan Bosch quien aconsejó a quienes hoy están en el gobierno a levantarse lo más temprano que se pueda y trabajar y trabajar hasta que no queden fuerzas para seguir de pie. La palabra trabajar fue sustituida por gozar, gozar.

