A senadores
Caen los palitos
Por más conforme a la ley que fuera, lo que más ha evidenciado el criticado aumento de sueldo de los senadores es la presteza de los congresistas de legislar para sus propios beneficios.
Aunque hay opiniones encontradas, los legisladores, que son beneficiados con exoneraciones para la importación de vehículos, viáticos, oficinas y empleados en sus provincias pagadas por el contribuyente, recursos para fomentar el clientelismo a través del barrilito y otros privilegios encontraron que la ley justificaba la repugnante alza de 70 mil y 125 mil a sus sueldos mensuales.
En tanto el ministro de Administración Pública, Ramón Ventura Camejo, justificaba el carácter legal del aumento, la senadora Sonia Mateo lo defendió con el argumento de que los 250 mil pesos que recibe solo por concepto de salario no le daban ni para comprar una botellita de agua.
Escándalos como el supuesto soborno que se pagó para la aprobación del préstamo de los aviones Tucano, en cuya operación se involucra a congresistas, no han motivado ni siquiera la designación de una comisión, por demás protocolar, para realizar las investigaciones de lugar.
Ni otros escándalos detectados por auditorías de la Cámara de Cuentas. Pero, para aumentarse los sueldos, si encontraron la manera, sin importarles nada más.

