La forma más fácil para las autoridades salir de paso frente a cualquier escándalo es a través de la designación de una comisión investigadora. Pero más todavía si el caso es espinoso. Los casos terminan por diluirse, sin ningún tipo de sanción para los protagonistas, o al menos sin que se conozcan los informes al respecto. Son tantas las investigaciones que se han quedado engavetadas, que no las salta un chivo. El colega Hoy ha sacado a relucir más de una veintena de las que el Ministerio Público ha apoderado a comisiones,cuyos informes, por las razones que fueren, todavía se desconocen. Con razón dice la gente que las comisiones son la señal más evidente cuando se requiere revestir de impunidad cualquier escándalo. Pero también se sabe, por supuesto, que en muchas ocasiones los resultados difieren de la tesis enarbolada a priori por las autoridades, y entonces hay que engavetarlos. Múltiples ejemplos se pueden citar al respecto. La realidad monda y lironda es que las comisiones investigadoras de cualquier conflicto o escándalo no pueden estar más desacreditadas en este país. Ni siquiera la clase política o los legisladores. ¡Cuánto trabajo cuesta establecer responsabilidad, pese a toda la cháchara que se habla!
Normas eléctricas
El incendio de viviendas por problemas eléctricos plantea un problema técnico que no se puede ignorar. Sobre todo por las trágicas consecuencias que han tenido cortocircuitos, desprendimientos de cables u otros casos relacionados con la electricidad. La Asociación de Suplidores de Materiales Eléctricos atribuye los percances a que no se cumple con la supervisión adecuada de las instalaciones. Lo que son normas de electrificación de viviendas, edificios, centros comerciales y otras construcciones es, según la entidad, como si no existieran. La experiencia indica que el Ministerio de Obras Públicas, que es el encargado de velar para que se cumpla el sistema de electrificación, tendrá que asumir su papel en ese sentido. Tienen razón los suplidores eléctricos al cuestionar que Obras Públicas no se ocupe de supervisar si una vivienda o cualquier centro no cumple los requisitos de electricidad antes de ser ocupados. Quizás muchas tragedias pudieran haberse evitado.

