Multas en Amet proceso infernal
Si cruzar una intersección cuando está intervenida por un agente de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) es un ejercicio no apto para cardíacos, el proceso para pagar una multa es todavía más infernal. Sin importar cuán caprichosa sea la contravención es preferible pagar el costo duplicado, si es que se pudiera, antes que someterse al calvario que suponen los trámites burocráticos en las instalaciones de Amet.
Decenas de personas tienen diariamente que hacer una cola durante horas para cumplir unos trámites que pudieran simplificarse al mínimo con más eficiencia técnica. Los infractores tienen primero que verificarse, después esperar que una fiscalizadora revise las multas y decida la cantidad a pagar.
El conductor tiene después que fotocopiar los papeles e ir al Banco de Reservas a pagar el monto que se le asigne. Luego tiene que volver a someterse a otra tediosa cola a presentar el recibo para que lo descarguen del sistema. Por la ausencia de un sistema tecnológico más avanzado la gente pierde más tiempo de la cuenta para pagar una multa que, como suelen alegar muchos conductores, los agentes la pusieron hasta para cumplir con la cuota que en una ocasión reconoció hasta el propio director de la entidad.

