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Demostración
Marcha Verde

Las condiciones climáticas no eran las más apropiadas. Los aguaceros eran un factor en contra de la convocatoria de la Marcha Verde, el movimiento que desde el 22 de enero moviliza a la población contra la corrupción y la impunidad. Desafiando las adversidades, la masiva concurrencia consagró al movimiento como una realidad que capitaliza un sentimiento que crece en la medida que se propagan los escándalos.

 

Sin reparar en el clima la gente acudió al llamado para protestar contra males que las autoridades no han combatido con la energía que ameritan. De nuevo volvió a citarse un rosario de casos cuya persecución ha sido tan confusa que la impresión es de que se han apañado. Por lo que trasciende, que la cantidad de personas  activa en las marchas no es el único aspecto que expresa su dimensión.

 

Hay también un generalizado sentimiento de personas que se identifican con los reclamos, aunque por distintas razones no se integran a las movilizaciones. De la expresión de ayer la lección que ha quedado es que en lugar de atacar el movimiento o buscar de crear cizaña lo que tienen las autoridades es que combatir las causas que han generado su origen y crecimiento. Su carácter espontáneo y la falta de dirección dejan bastante claro que su dimensión se explica en el sentimiento que lo alimenta. La marcha de ayer domingo fue otra demostración de que Marcha Verde constituye una realidad.

El Nacional

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