Al cumplirse el viernes el primer mes del terremoto que devastó a Haití, ese sufrido pueblo pasó revista al inmenso daño en pérdidas de vidas humanas y destrucción de infraestructura que causó el sismo en apenas 35 segundos. Un mes después de esa tragedia, más de un millón de haitianos deambulan entre ruinas sin tener techo dónde cobijarse. El presidente René Preval ha pedido con urgencia a la comunidad internacional suplir 200,000 casas de campaña, antes de que llegue la temporada de lluvias, para poder suplir cobijo temporal a tanta gente. A 30 días del terremoto, el temor que prevalece es que la sombra del olvido comience a expandirse sobre ese territorio de desolación y que la reconstrucción se convierta en quimera. Los dominicanos tienen que evitar que indiferencia y olvido cercenen la esperanza de los haitianos de resurgir de entre las cenizas.
Nuevo código
Mañana lunes entra en vigencia un nuevo código telefónico de área: el 849, tras agotarse las combinaciones contenidas en el anterior, el 829, instituido en el 2005, lo que indica que el sector Telecomunicaciones marcha a todo vapor. No es común que una economía relativamente pequeña como la dominicana, haya agotado ya dos códigos telefónicos (el primero fue el 809) y asuma un tercero que oferta casi ocho millones de teléfonos. El nuevo código de área ayuda a ampliar las posibilidades de que otras empresas de telecomunicaciones ingresen al mercado local o que las ya establecidas amplíen sus inversiones. Para que se tenga una idea sobre el auge de ese sector, hay que decir que aquí se han activado 8.5 millones de celulares, a razón de casi uno por habitante. No hay duda de que la apertura en ese mercado es un buen referente para hacer entender a otros sectores que oligopolio o monopolio son incompatibles con los anhelos de un sano desarrollo de la economía.

