Malestar
Como una suerte de tiro de gracia en la producción agropecuaria ha caído en empresarios agrícolas el anuncio de la Secretaría de Industria y Comercio de importar diferentes artículos de la canasta familiar para bajar los precios. Dirigentes de diferentes entidades agrícolas advirtieron que las importaciones marcarían el colapso definitivo de un sector que transita uno de los momentos más difíciles de su historia. Cesáreo Contreras, Oliverio Espaillat y José López señalaron que, además de las materias primas, en la estructura de precios intervinienen otros componentes que las autoridades tienen que tomar muy en cuenta. Si bien el Gobierno no ha vuelto a hablar de la posibilidad de importar productos de la canasta familiar, por la oposición de los empresarios agrícolas puede desde ya medir sus efectos. Lo más factible sería, en consecuencia, que el asunto de los precios se analizara bien para evitar consecuencias peores para los consumidores.
Reservas con bonos
Los bonos con que el Gobierno contempla saldar la deuda con los productores eléctricos no resultan atractivos para el sector bajo el alegato de que no generan liquidez.
De una deuda de 700 millones de dólares que asfixia a los generadores se ha contemplado pagar 250 millones a través del instrumento financiero. Sin embargo, los productores prefieren otro mecanismo más ágil y eficaz.
Se alega que además de los bonos no proporcionarles liquidez se exponen a perder por lo menos un 40 por ciento de su valor al colocarlos en los mercados de capital.
Mientras se encuentra una salida a la deuda con los generadores los apagones financieros se sienten con intensidad en diferentes sectores y regiones, aunque se alegue que las interrupciones son por reparaciones y mantenimiento.
Agentes del sector estiman que si el clientelismo se reduce a su mínima expresión y se desmontan los sueldos exorbitantes el Gobierno puede hacerse una buena economía para saldar la deuda con los generadores de electricidad.
Pero la realidad es que los bonos no parecen la salida al laberinto financiero de los productores. Como está la situación se teme que la caída de los precios del petróleo no evite una posible crisis en el sector.

