Página Dos

RADAR

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El oportunismo sindical no ha tardado en asomar su cabeza como punta de lanza en el debate sobre un necesario reajuste salarial. Los sindicatos que favorecieron que el Gobierno y los empresarios se repartieran ocho mil millones de pesos de los fondos de pensiones para los trabajadores  son los que llaman a movilizaciones, e incluso amenazan con una huelga general, para exigir un alza de sueldo. No había mejor momento para sacar la cabeza. Lo interesante es que el sector empleador favorece el alza salarial, aunque algunos lo han condicionado a lo que establece la ley y otros a que no perjudique la operatividad de las empresas. Algunos han exigido revisar de manera urgente la estructura de costos que impide a los trabajadores devengar un salario adecuado y a las industrias crear empleos formales y sostenibles. Pero dirigentes sindicales han salido al ruedo, como si estuvieran dirigidos a control remoto, para reclamar un alza salarial. La protesta que han anunciado son paralelas a las movilizaciones que se proponen organizaciones populares contra el alza de los carburantes y el alto costo de la vida. Lo deseable sería que una necesidad tan sentida como la de un reajuste salarial no sea utilizada como ariete de intereses.

Primero y último

República Dominicana es, según el ministro de Trabajo, el país que en los últimos 60 años ha tenido el mayor crecimiento económico de manera ininterrumpida. Pero paradójicamente es la nación que hoy se encuentra en los últimos lugares de la región en inversión en educación, salud y en la lucha contra la pobreza. Los empleos en República Dominicana son, según el funcionario, los peor remunerados y los que menos poder de compra tienen en la región. Y para colmo la mayoría de los empleos son del sector informal, o sea de baja calidad. Mientras, en el sector público la nómina se ha disparado a tal punto que de 30 mil millones de pesos que se erogaron en 2004, en 2010 hubo que recurrir a 71 mil millones. Pero tampoco es todo. Cuesta admitir que cuando la economía no tenía el crecimiento económico de estos tiempos la vagancia estaba prohibida y la educación era obligatoria. Las cifras aportadas por el ministero de Trabajo son para reflexionar. Con detenimiento.

El Nacional

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