Temor en Puerto Rico
Crisis humanitaria
Por la lentitud con que llegan los suministros, los cortes en el servicio eléctrico, la suspensión de las labores productivas y las decenas de familias que todavía están en refugios y a la intemperie tras perder sus viviendas con todas sus pertenencias por las devastaciones del huracán María, en Puerto Rico ha crecido el temor de una crisis humanitaria.
Tan calamitoso es el cuadro dibujado por el huracán María, que se cobró la vida de 16 personas y causó daños millonarios, que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajará el martes a la isla, que ya declaró “zona de desastre”. Pero es obvio que no debe ir con las manos vacías, sino bien preparado para afrontar las vicisitudes, porque a una semana del fenómeno el panorama, en lugar de disiparse, se ha tornado más dramático.
Los puertorriqueños en el exterior se han movilizado, pero los convoyes de alimentos, medicamentos y otros utensilios han sido insuficientes para afrontar los efectos de la violenta tormenta. Hasta los vuelos aéreos son limitados por las complicaciones en su principal aeropuerto, el Luis Muñoz Marín. El gobernador Ricardo Roselló, impotente por la magnitud y la falta de recursos para lidiar con el desastre, ha advertido sobre las consecuencias sanitarias a que está expuesta la población.

