Cuentas claras
Con la responsabilidad que lo ha caracterizado, el administrador de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) calificó de chantaje la denuncia de Ede-Este en el sentido de que el Gobierno pretende intervenir la empresa. De acuerdo con el ingeniero Radhamés Segura lo único que quiere el Gobierno es que Ede-Este haga las inversiones contempladas en el contrato suscrito con el Estado. El conflicto parece que es de cuentas claras, pues también ha sacado a relucir las estadísticas sobre la auspiciosa recuperación financiera de Edesur, por ejemplo, en relación a Ede-Este. La denuncia de la distribuidora privada no deja de ser preocupante, pero si es como ha alegado el administrador de la CDEEE el Gobierno no debe cejar en hacer cumplir los compromisos contractuales. No puede ser, si es como ha expresado Segura, que una empresa que no ha invertido un solo centavo en el país para mejorar el servicio eléctrico tenga las agallas de reclamar al Estado una indemnización de 680 millones de dólares en supuestos daños y perjuicios. Eso tiene su nombre.
Tampoco a las placas
Ahora es la Asociación Nacional de Agencias de Distribuidoras de Vehículos (Anadive) la que se ha levantado contra el gravamen al sector para aumentar los sueldos de los médicos.
Con una caída en la venta que en 2008 se situó en alrededor del 50 por ciento, Anadive estima que con un gravamen a las placas el mercado se desplomaría más.
El director ejecutivo de Anadive, licenciado Luis Taveras, expresó que el sector vehículo no soporta más gravámenes. Precisó que cualquier unidad tiene que pagar el 60 por ciento de su precio.
La oposición de los distribuidores de vehículos torna más problemática la identificación de fuentes para mejorar las condiciones salariales de los médicos, las enfermeras y todo el personal de salud. Es cierto lo que alega Anadive.
Más que en impuestos la entidad estima que se debería pensar en medidas para dinamizar el aparato productivo a través de facilidades en las importaciones de vehículos utilitarios.
Hasta los usuarios de los llamados vehículos de lujo están en desacuerdo con un gravamen a las placas. Y no es para menos.
Los alegatos tienen peso, y, por lo visto, el grito de los distribuidores de vehículos no es el único obstáculo que queda por sortear a la comisión legislativa que busca fuentes para financiar el alza de los médicos.

