Plantean desafíos beneficios turismo.-
La llamada industria sin chimeneas es, hoy por hoy, una realidad que dista mucho de la ficción de los tiempos en que la gente ironizaba con la consigna: “¿Y los turistas dónde están? En la cabeza de Miolán (Ángel)”.
El crecimiento del sector, que aporta un 8% al Producto Interno Bruto (PIB), ha sido tan auspicioso que demanda cuidar y preservar esa gran industria, que constituye una de las dos principales fuentes generadoras de divisas de la economía.
Desde los tiempos de Miolán a la fecha es mucha el agua que ha caído. Ha de tomarse muy en cuenta que de la misma forma que en República Dominicana, la industria ha sido la tabla de salvación de muchos otros países de la región que cuentan con los mismos atractivos: sol, playa y hoteles.
A pesar de los estimulantes indicadores económicos, como los más de 332 mil empleos directos que genera y la creación de polos que han alcanzado identidad propia, las autoridades y los hoteleros no se pueden dormir en sus laureles.
En el sector hay también una fuerte competencia basada no solo en la cantidad de habitaciones (que aquí superan las 70 mil) e infraestructura, sino en la seguridad y la calidad de los servicios.
Convertidos en realidad los beneficios de esa industria que se creía una utopía, el reto de todos los sectores es hacer conciencia sobre la necesidad tanto de preservarla como de mejorarla

