Diálogo Venezuela
Camino escabroso
Tal parece que el Gobierno de Venezuela está empeñado, como parte de una estrategia, en despejar el panorama internacional con la incierta reanudación del diálogo que ha dado como un hecho con la oposición.
Además de rechazar que se haya avanzado en un 95%, como afirmó el presidente Nicolás Maduro, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), entregada a la campaña para las elecciones de gobernadores convocadas para el próximo domingo, también aclaró que no participará en el diálogo.
Golpeado duramente por las sanciones económicas de Estados Unidos, las amenazas de la Unión Europea y las presiones de la comunidad internacional el Gobierno ha visto en la idea del diálogo un bajadero para la recomposición del escenario, antes o después de las votaciones.
Extraña que el embajador en República Dominicana, Alí de Jesús Uzcátegui, afirme que el diálogo se reanudará la semana entrante cuando la oposición ha sido persistente en negar su participación bajo el alegato de que el Gobierno todavía no ha cumplido con la liberación de los presos políticos y otros puntos básicos.
Pero a pesar de los obstáculos y desencuentros el diálogo sigue como el instrumento más idóneo para superar la grave y larga crisis en Venezuela.

