En cárceles
Discriminación
El preso será preso, pero no todos los presos son iguales. Además del elevado montículo que forman las evidencias, la realidad la confirman afirmaciones como las del vicepresidente de la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), Servio Tulio Castaños Guzmán, y de la directora de la Oficina de Defensa Pública, Laura Hernández, en el sentido de que en las cárceles se discrimina a los reclusos. Los privilegios son al margen del hacinamiento y las carencias de servicios básicos que tornan inhumano el sistema carcelario.
El drama carcelario es tan lacerante, que las autoridades han abandonado la cantaleta sobre las supuestas bondades que enarbolaban para engatusar a la opinión pública.
Entre muchos, el caso Quirinito (Alejandro Castillo Paniagua) es un buen ejemplo tanto de los privilegios como de las deficiencias en las prisiones. A través de cuestionados procedimientos Quirinito no solo obtuvo una reducción de la pena, sino que se le trasladara desde un recinto modelo en San Francisco de Macorís a su residencia para cumplir prisión domiciliaria.
Castaños Guzmán y Hernández también abordaron el drama de la superpoblación, un problema que las autoridades no acaban de enfrentar.
Con el agravante de que la inmensa mayoría de los reclusos son preventivos, las condiciones en que operan tornan a las cárceles muy lejos de su objetivo como centro de rehabilitación. Por más sabidos que sean, los señalamientos del vicepresidente de Finjus y de la directora de Defensa Pública deben ser ponderados por las autoridades.

