Expectativa juicio Paya
Salvo tenebrosos detalles aportados por uno de los testigos , el juicio contra los imputados de la matanza de siete colombianos en Paya ha tomado un giro desalentador. Aunque ya han depuesto cinco testigos todavía nada se sabe sobre la cocaína y los dólares que desde un primer momento se ha dicho motivaron la masacre del 4 de agosto de 2008. El coronel Adolfo Sánchez Pérez creó muchas expectativas con su versión de que un implicado en el proceso fue muerto en Bonao y que la novia de un ex oficial de la Marina también relacionado con la matanza lleva más de un año desaparecida. Sin embargo, al deponer en el juicio el director de investigaciones financieras de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), Julio César Souffront Velázquez, no aportó mayores elementos. Declaró que la DNCD estaba al tanto del cargamento de droga, pero dijo que desconocían el lugar a través del cual sería introducido. En el juicio han testimoniado, además, el ex coronel Robert Peña Valdez, el contralmirante Edwin Domínguez Rosario y el coronel Emilio Basilio Victoria. Todos han coincidido en relacionar a algunos de los imputados con el narcotráfico y la matanza de Paya, pero sin aportar pruebas concretas.
Intereses en cumbre
Los intereses económicos han pesado más en la cumbre de Copenhague que la preocupación por el medio ambiente. Estados Unidos, renuente como en otras ocasiones a ceder terreno, ha sido uno de los principales responsables del fracaso de las negociaciones para reducir la contaminación ambiental. Uno de los escollos del encuentro ha sido el financiamiento a los países en desarrollo para adaptarse a los efectos del cambio climático. La canciller estadounidense Hillary Clinton anunció que Estados Unidos estaba dispuesto a contribuir con un fondo de 100 mil millones de dólares en los próximos 10 años si se llegaba a un acuerdo total. Pero justamente es en ese aspecto donde se han enzarzado las divergencias que desde la apertura han tenido la cumbre bordeando el fracaso. Por el calor que han alcanzado los debates se duda que pueda cumplirse cualquier acuerdo a que pudiera llegarse en las últimas horas. La cumbre corre la misma suerte del protocolo de Kyoto.

