La escasez de agua potable, la basura, la inseguridad, el desempleo y la crisis en casi todos los servicios se han convertido en las grandes plagas que azotan el sector Invivienda, de Santo Domingo Este. Los moradores no saben cuál es el flagelo más dramático. Sin embargo, los días que llevan sin recibir agua potable van camino de convertirse en la gota que colme la copa. Al borde de la desesperación están dispuestos a tomar las calles para reclamar que se enfrenten los problemas. Para tornar más dramático el cuadro hay que lidiar con vertederos en cualrquier esquina que desafían la salud, la higiene y el ornato. En ocasiones tienen también que sorportar prolongados apagones, que en horas de la noche se convierten en un toque de queda. La inseguridad, el desempleo y la crisis de servicios han convertido a Invivienda, un sector con más de 30 mil habitantes, en una suerte de infierno. No hay un día en que según los denunciantes no se registre algún asalto o un hecho delictivo. El drama es bastante preocupante y, para colmo, la gente no percibe interés en afrontar los problemas. La principal preocupación por ahora es la falta de agua, pero la solución de ese problema no implica relegar otros males que afectan al sector.
Ilegales respiran
Los sin papeles en Estados Unidos han tenido un saludable respiro con las nuevas medidas migratorias adoptadas por el Gobierno. Gracias a la revisión de los casos de deportación, miles de indocumentados podrán permanecer en esa nación sin amenaza alguna. Siempre, por supuesto, que no tengan antecedentes penales ni sean considerados una amenaza para la seguridad nacional. Las audiencias federales de deportación para inmigrantes que no son delincuentes y que han sido dejados en libertad están suspendidas desde el 5 de diciembre en Denver y Baltimore. Pero la misma decisión se aplicará en el resto del país como parte de la iniciativa para regular el problema migratorio. Millares de indocumentados que tienen largos años en Estados Unidos se beneficiarán de una iniciativa que ha sido adoptada ante el fracaso de la reforma migratoria. En vísperas de las elecciones, el presidente Barack Obama cosechará en las urnas los beneficios de la medida.

