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La convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura para elegir al juez que completará la matrícula de la Suprema Corte de Justicia ha despertado expectativas y rumores. Se ha hablado de que la vacante sería llenada por Fidias Aristy como parte de los supuestos acuerdos con el presidente Leonel Fernández para que declinara su repostulación a la secretaría general de la Liga Municipal Dominicana (LMD). Aunque sólo se trata de una especulación las objeciones no han tardado en vista de que Aristy no fue evaluado por el organismo. Otros que se han mencionado para llenar la vacante dejada por la renuncia de Jorge Subero Isa son José Nicolás Almánzar, un antiguo dirigente reformista con quien Fernández tendría un compromiso, y José María Vásquez Montero, de la Cámara Civil y Comercial de San Pedro de Macorís. De Vásquez Montero se ha comentado que fue propuesto como representante del PRSC por Carlos Morales Troncoso en virtud de una supuesta solicitud del mandatario. Pero hay quienes piensan que la plaza debe ser ocupada, dadas sus cualidades, por  Aura Celeste Fernández,  la única de los exmagistrados electorales dejada fuera de las cortes superiores. ¿Quién será el agraciado? Es el gran secreto.

Tiempo apremia

Puede parecer extemporánea y hasta absurda la defensa del presidente de la Junta Central Electoral (JCE) al director de cómputos, pero es una gran verdad que el tiempo apremia para superar el conflicto en torno al departamento.  Rosario no puede ignorar que basta con la sospecha legítima para impugnar a funcionario electoral, y más de tanta incidencia en el proceso  como el encargado de informática. Cuando Franklin Frías fue relevado para las elecciones de 2004, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no presentó las pruebas que Rosario considera necesarias. Y si las presentó son entonces el mejor argumento para sustituirlo de la dirección de informática. Pero en lo que tiene razón el magistrado es en que el tiempo apremia para encontrar una salida al conflicto. Curiosamente es el PLD, que en una ocasión había objetado a Frías, el que ahora defiende su permanencia en el organismo. La decisión está en manos de Agripino Núñez Collado.

El Nacional

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