Cuando parecía que las negociaciones habían caído en un punto muerto se anunció que los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Reformista Social Cristiano (PRSC) arribaron a un acuerdo electoral. Si es definitivamente así los reformistas lograron vencer la resistencia del peledeísmo en cuanto a mejorar la oferta electoral. El PRSC contará con el respaldo del PLD para las senadurías de Elías Piña, Sánchez Ramírez y Samaná, en unas 50 sindicaturas y en varias diputaciones y regidurías. En La Romana y La Altagracia los partidos irán separados. El acuerdo no significa, por supuesto, que reformistas y peledeístas se integrarán al proceso electoral. Se sabe que por lo menos en Santiago dirigentes del PLD no moverán un dedo en apoyo a la reelección del síndico José Enrique Sued. Se teme que el acuerdo con el reformismo genere más conflictos internos en la estructuración de la boleta peledeísta. Habrá que ceder algunas posiciones que no se sabe si nominados previamente están en condiciones de ceder. No se puede soslayar que al PLD le queda todavía resolver el problema con los aliados del denominado Bloque Progresista, algunos de los cuales, como el Bloque Institucional Social Demócrata (BIS), han expresado inconformidad.
Vientos de guerra
El Atlántico ha vuelto a convertirse en escenario de tensiones con la disputa de Argentina y Gran Bretaña por el control de las islas Malvinas. Ya en 1982 los dos países libraron una guerra, que ganaron los ingleses, por la soberanía del territorio. Posibles yacimientos petroleros han vuelto a recrudecer las tensiones tras la decisión de Argentina de ejercer un control directo sobre la navegación en la zona. Se calcula que los yacimientos podrían generar miles de millones de dólares y de empleos en las próximas décadas. Los ingleses no se han quedado tranquilos ante la decisión de la presidenta Cristina Fernández. Han advertido que tienen soberanía sobre las islas y por tanto derecho a desarrollar la industria de hidrocarburos en sus aguas. Preparados para repeler cualquier incursión, los ingleses patrullan las islas con buques de la Marina Real. En medio de la diplomacia ha habido incluso desafíos. Vientos de guerra.

