Tanto los seis años que permanecerán en sus cargos los candidatos electos como otros intereses que rodean el proceso se han constituido en una nota de preocupación para el clero y otros sectores en torno a la campaña electoral. Se teme que en lugar de una campaña civilizada, en que prevalezcan las propuestas, se apele a los recursos más siniestros para captar adhesiones. En una misa en la parroquia de San Carlos el diácono David Soriano se hizo eco de la preocupación al clamar en presencia de los candidatos Milagros Ortiz Bosch, Alberto Atallah, Minou Tavárez Mirabal y Mireya Mazara por un proselitismo basado en propuestas que lleven paz y esperanza a la población. El mensaje debe servir de alerta a la Junta Central Electoral (JCE) en su empeño por organizar y arbitrar un proceso ejemplar, sin tensiones. No se puede negar que el ambiente está plagado de interrogantes que ponen una nota de intriga a la campaña electoral. El llamado del diácono de San Carlos no debe ser convertido en ariete por todos los sectores que luchan por el adecentamiento del quehacer político, una práctica todavía normada, sin que nadie se llame a engaño, por la tradición de que papeleta mató a menú.
Exclusión alarmante
El doctor Fulgencio Severino acaba de hacer una denuncia alarmante, digna de aclararse cuanto antes, al afirmar que más de un millón de madres solteras están excluidas del sistema de seguridad social. La cifra parece alta, pero, de ser así, quedaría de manifiesto que el régimen estaría sustentado más en propaganda que en realidades. Con una exclusión de tal dimensión no se puede ni por asomo hablar de la universalización del Seguro Familiar de Salud. Severino habló de madres solteras, que son cabezas de hogares. La seguridad social ha dado mucho de que hablar, pero la verdad es que a estas alturas se pensaba que múltiples obstáculos habían sido superados. Severino considera que frente a la crisis de ingresos que, según él, afecta al 45 por ciento de la población, se imponen medidas como ampliar el régimen subsidiado a favor de las madres solteras, los envejecientes y los discapacitados. Si las estadísticas están bien sustentadas el problema es grave.

