¿Qué pasó con Líster?
Difícil será saber si con la sorpresiva designación del director nacional de Persecución de la Corrupción Administrativa, doctor Octavio Líster, como embajador en Guatemala, el presidente Leonel Fernández le ha premiado con un ascenso o castigado por su desempeño al frente de tan conflictiva dependencia estatal. Tampoco se sabe si el doctor Líster había solicitado su ingreso al Cuerpo Diplomático o su salida del órgano de la Procuraduría General, a cargo de prevenir y perseguir la comisión de crímenes y delitos contra el erario. La verdad es que su designación mueve a sospecha o abre compuertas a la especulación sobre el motivo o intención de ese nombramiento. Al saliente director anticorrupción se le atribuyen declaraciones e iniciativas procesales que no caerían bien en determinadas áreas del Poder, aunque siempre se dijo o se quiso decir que sus relaciones con el procurador general, Radhamés Jiménez Peña, eran de lo mejor. Lo último que se recuerda de Líster fueron sus afirmaciones de que en el Gobierno había corrupción, pero difícil de detectar por falta de apoyo.
Contrabando de medicina
En medio del escándalo por la comercialización de medicamentos falsificados o adulterados, la Dirección de Aduanas detectó el viernes un millonario contrabando de medicinas, y ahora procura determinar si en el lote figuran fármacos falsos.
Cristian Castaños Martínez, de 31 años, fue señalado por Aduanas como la persona que pretendió introducir el cargamento de medicinas desde Panamá por el aeropuerto Las Américas, lo que sin dudas llama la atención de que alguien crea que puede ingresar mercancía sin declarar por ante propias narices de las autoridades.
Hace bien el director de Aduanas, Miguel Cocco, en advertir que esa institución ha declarado la guerra al contrabando de medicamentos ilegales o falsificados, porque el mercado nacional ha sido virtualmente inundado de ese tipo de mercancía, que además de distorsión y perjuicio a la industria farmacéutica local y al sector importador, causa graves daños a la salud, o la muerte de quienes las usan o consumen.
Aunque en laboratorios clandestinos que operan en domicilios conocidos se falsifican o adulteran medicamentos, una gran parte de los enormes lotes de esos productos que se comercializa localmente son ingresados vía contrabando.
Es menester que las autoridades decomisen ese tipo de mercancía ilegal y sometan a la justicia, sin ningún tipo de contemplaciones, a responsables y cómplices de este negocio criminal.

