Página Dos

RADAR

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¿Casualidad?

Bastó con que Alex Rodríguez anunciara que representará a República Dominicana en el clásico del Caribe para que se arrojara sombra sobre su exitosa carrera. Podrá ser pura coincidencia, pero nadie va a creer que no sea con malas intenciones que se haya divulgado precisamente ahora el informe que lo vincula con el supuesto consumo de esteroides en 2003. En esa fecha Alex fue el más valioso de la Liga Nacional.  Es verdad que él es el mejor y la figura más emblemática del juego. Pero es suspicaz que de unos 104 implicados sólo se hable del estelar jugador dominicano. No se sabe ni siquiera quiénes son los otros. Como no se le puede impedir ni criticar que represente los colores de República Dominicana, entonces se le desacredita a través de golpes bajos. Para más sospecha se trata de un tipo de juego sucio que forma parte del estilo político de algunos en Estados Unidos. Es probable que la acusación sea sólo parte de una embestida para desmoralizarlo y desacreditarlo por el gesto de reivindicar su patria y sus raíces étnicas. Oajlá no coja la cuerda.

Negociar con la vida

No importa apelar a cualquier fórmula con tal de que las autoridades  establezcan responsabilidades sobre un negocio que constituye un crimen execrable como el de las medicinas falsas.

Distribuir deliberadamente medicamentos adulterados, a sabiendas de los efectos para los consumidores, es un crimen imperdonable. No se puede pensar que los responsables del negocio son inocentes de la operación.

Se tiene que tener un alma de hierro para mercadear a través de farmacias medicinas falsificadas para niños, embarazadas, ancianos y cualquier otra persona que lo necesite.  Con el tiempo que se dice tiene el negocio no se sabe a ciencias ciertas cuantas personas han podido morir por esa causa.

Con la gravedad del caso se espera que las autoridades no reparen en atenuantes en la investigación para identificar y traducir a la justicia a los responsables del crimen. Y más con los caros que están los fármacos.

Como se ha insistido que en el negocio hay complicidades oficiales con mayor vera se tiene que profundizar en las pesquisas en torno al letal negocio de las medicinas falsas.

Con las miles y miles de personas que no saben si son adecuados o inadecuados los medicamentos que consumen la sociedad debería ponerse a una para reclamar que se establezcan responsabilidades.

El Nacional

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