El procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, no acaba de reponerse del resbalón con que inició su llamada lucha contra la corrupción. En sus acciones se percibe otra cosa. Para muchos, la oportunidad se le presentó con el expediente por violaciones constitucionales y varias leyes contra el expresidente Leonel Fernández, Víctor Díaz Rúa y Félix Bautista.
Pero Domínguez Brito, por razones más políticas que jurídicas, la habría dejado pasar.
Como para curarse no tardó, sin embargo, en volver a solicitar la cuestionable reapertura de un sometimiento contra Bautista. Y, como para dar más señal de firmeza, ha sacado a relucir una vieja auditoría sobre supuestas irregularidades en que habría incurrido el senador Amable Aristy Castro cuando era secretario general de la Liga Municipal Dominicana (LMD).
Tan perceptibles se han tornado las características publicitarias de las acciones, que el abogado Julio Cury dijo que Domínguez Brito actúa a golpe de titulares de prensa para legitimarse ante la sociedad. Pero como parte de una estrategia. Sin duda que el procurador general de la República tendrá que revisar sus acciones para dar crédito a la batalla contra la corrupción y la impunidad.

