El Instituto de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor) asume otra cruzada, la de obligar a que todos los productos pre envasados que se comercializan en el país lleven etiquetas en español, como ordena la ley. Resulta que la mayoría de los consumidores están imposibilitados de saber el contenido o fecha de expiración de artículos enlatados que adquieren en estanterías locales, pues las etiquetas que informan sobre las características del producto están escritas en inglés, francés, italiano o mandarín. Una resolución oficial establece que a partir del 26 de febrero las informaciones contenidas en las etiquetas deben ser visibles, indelebles y fáciles de leer, sin importar la procedencia del producto. La ciudadanía debería respaldar esta nueva iniciativa de Pro consumidor, que no es más que hacer cumplir la ley y proteger los derechos de los consumidores. Ya antes esa entidad emprendió cruzadas contra los fraudes en la venta y despacho de Gas Licuado de Petróleo (GLP). Ojalá que los intereses de siempre no intenten frustrar la nueva jornada que emprende Pro Consumidor, por el respeto a los derechos de los consumidores y por cumplimiento de la ley.
Uribe se guayó
La Corte Constitucional de Colombia ha cerrado toda posibilidad a las pretensiones del presidente Alvaro Uribe de poder optar por una segunda reelección, al declarar inconstitucional una ley que procuraba convocar un referéndum reeleccionista. Como si no lo afectara en lo más mínimo, Uribe dijo que acataría la sentencia que le cierra opciones legales para optar por un tercer mandato. Tras siete horas de debate, siete de los nueve magistrados de esa Corte votaron en contra de la ley reeleccionista, por lo que al leer el veredicto, uno de los jueces exclamó que queda cerrado el camino para una reelección de Uribe. Se resalta que el jefe de Estado colombiano acogió si mayores resabios la decisión de la Corte Constitucional, aunque se hubiera ahorrado el mal rato con sólo haber seguido los pasos del presidente Lula, de Brasil, que simplemente sale del Palacio de Brasilia por la misma puerta por donde ingresó.

