Despierta buenos augurios el proyecto con que la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) ha decidido enfrentar el caos que representa el transporte público en el Gran Santo Domingo.
No es con agentes controlando las intersecciones, sino con la integración de los Ayuntamientos, los gremios choferiles y los transportistas como se puede ordenar el pandemonio. La permisividad de las autoridades y la irresponsabilidad de los conductores, sobre todo de unidades públicas, representan dos de los principales componentes del mayúsculo desorden que constituye el sistema de transporte.
La avenida 27 de Febrero con Isabel Aguiar, de Herrera, no podía ser mejor elección para implementar el proyecto. Por los inmensos tapones, desorden, inseguridad y ruidos ensordecedores la zona es una de las más anárquicas del Gran Santo Domingo.
Sin una colaboración efectiva que implique incluso la reubicación de venduteros en las inmediaciones será difícil bajar la tensión en el tráfico. La integración de los Ayuntamientos, gremios y demás sectores es una decisión saludable, porque la solución no depende única y exclusivamente de los agentes de Amet, quienes en ocasiones, para colmo, se convierten más en parte del problema que otra cosa.

