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Plagas

El clima de violencia que tiene en vilo a la población y la corrupción administrativa que degrada las instituciones y bloquea el desarrollo se erigieron por enésima ocasión en los principales blancos de la Conferencia del Episcopado Dominicano. En un mensaje con motivo del 165 aniversario de la Independencia Nacional la Iglesia abordó, en una suerte de radiografía, cada una de las plagas que carcomen el tejido social, incluyendo lo que definió como falta de un plan oficial para afrontar el deterioro del Estado de derecho. La generalización no le resta valor al mensaje. Sin caer en la confrontación, los obispos no se quedan en las ramas al invocar que urge enfrentar no los efectos sino las causas de los problemas. Sitúan en la educación, el hacinamiento y la pobreza extrema en que se desenvuelven muchas familias las principales causas de males sociales que dicen las autoridades no atacan desde sus orígenes. En momentos de desaliento e incertidumbre mensajes como el de la Iglesia representan un vigoroso reconstituyente.

Menores y violencia

La ola de violencia callejera que se esparce por el territorio cobró otras dos víctimas  con las muertes en las últimas horas de un  comerciante en Puerto Plata y de un adolescente en Villas Agrícolas.

 Las víctimas se agregan a los militares y policías que han sido asesinados estos días en atracos, asaltos a mano armada y otros sucesos que aterrorizan a la población.

Aunque la violencia no cesa, la Policía no está con los brazos cruzados. La captura de los acusados de matar al encargado de la Dirección Nacional de  Control de Drogas (DNCD) en Monte Plata y a un haitiano durante un asalto en el sector El Tamarindo es un punto contra el crimen.

La Policía responsabilizó a una banda, de la que formaban parte varios menores, de las muertes del teniente Alberto J. Rodríguez y el haitiano Cándido Féliz, el 21 de enero  en el colmado El Barco.

 Pero la muerte  en Puerto Plata del comerciante Braulio Cruz Salazar, de 45 años, y del adolescente Jorge Céspedes Pichardo describen un pavoroso clima de inseguridad y violencia.

Sin mencionar atracos y asaltos callejeros que también se han reportado estos días y otros casos que reflejan cuán cargada está la atmósfera. Son ilustrativos los casos de dos mensajeros despojados de más de 160 mil pesos en Los Alcarrizos.

La violencia no es sólo un desafío para la Policía, sino para el país.

El Nacional

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