Página Dos

Radar

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En el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha asomado un rayo de luz con el anuncio de su presidente, Miguel Vargas Maldonado, de convocar a la Comisión Política para enero próximo.

Pese a los  reproches contra el sector que le adversa, el encuentro constituye un necesario paso  de acercamiento, que también sirve  para bajar las tensiones que caracterizan las relaciones internas del PRD. Un partido que no es capaz de debatir sus diferencias internas no hace más que aislarse, menos uno de tanta tradición democrática como el PRD.

Antes que someterse a discutir los problemas de la organización, Vargas Maldonado ha levantado una muralla infranqueable, ayudado en gran medida por la sentencia del Tribunal Superior Electoral que le confirió su control legal. Los reproches contra quienes se oponen a sus directrices, normal en el ejercicio democrático, no resta alcance a su decisión de convocar la Comisión Política.

Y si los obstáculos que alega al proceso institucional del PRD se limitan solo al plano mediático pues más razones hay para reunir a su organismo de dirección sin ninguna suerte de temor.  La convocatoria es un punto luminoso, no obstante la impresión de que su enroque se ha debido al temor de ser desplazado de la presidencia del PRD.

El Nacional

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