Con relación al avión robado el 23 de octubre del aeropuerto El Higüero ha surgido un lío de dimensiones impredecibles. Ahora resulta que la nave, localizada en Venezuela, no ha sido devuelta porque el Gobierno de ese país y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) han intervenido en las investigaciones del caso. Los informes dan cuenta de que se procura determinar si en verdad la nave salió sin un plan de vuelo, en franca violación del espacio aéreo. Porque se tiene la sospecha de que el avión fue utilizado para transportar desde Venezuela un cargamento de drogas y que a su regreso aterrizaría en un aeródromo de poco uso en la región Este. A esa investigación es que se ha debido que no hayan prosperado las gestiones para repatriar la aeronave propiedad dle grupo Punta Cana. Por el caso están detenidos un teniente del Ejército, los pilotos venezolanos Pedro Gerardo Gutiérrez y Ramón de los Santos Hernández y dos oficiales del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria (Cesa) que estaban de servicio la noche que ocurrió el robo. La investigación por parte del Gobierno de Venezuela y de la DEA, así como los detalles que han salido a relucir, confieren otra dimensión al escándalo del avión robado.
Sordo a groserías
Ni Pilatos sería capaz de lavarse las manos con tanta irresponsabilidad como el presidente del Círculo de Locutores Dominicanos frente a las groserías en la radio. Pese a las frecuentes protestas por las vulgaridades, insultos y el acrecentado nivel de degradación en los medios electrónicos, el señor Miguel Ortega alega que no se ha dado cuenta. ¿No será que se ha quedado sordo? Porque también es cierto que no hay peor sordo que quien no quiere oír. Y ese parece ser su caso al declarar que no ha escuchado frases como ¡Pídemelo, y te lo toco enseguida!, o ¡Mami, de qué tamaño tu lo tienes? Las vulgaridades suelen acompañarse de toda suerte de insultos y expresiones descompuestas en los llamados interactivos. Pero el presidente del Círculo de Locutores no se ha dado cuenta de una práctica denigrante, que la Comisión de Espectáculos Públicos y Radiofonía ha tratado de que se corrija. Puede ser que Ortega no haya bajado de las nubes.

