Las expectativas ciudadanas lucen desbordadas en torno a lo que podría suceder en el Gobierno a partir del discurso hoy de presentación de cuentas del Presidente Leonel Fernández ante la Asamblea Nacional. Hay quienes creen que en las próximas horas se producirían cambios significativos en el Gabinete y en la Administración Pública, pero se olvidan que un ciclón de esa naturaleza nunca ha pasado por el Gobierno en los casi once años de Gobierno del Presidente Fernández. Tampoco hay que aguardar por anuncios espectaculares, porque ya los grandes proyectos de infraestructuras están en curso (Metro, Corredor Duarte, autopista Del Coral, etcétera) y porque no hay dinero para más nada. No se niega posibilidad de que se produzcan algunos cambios o rotaciones, pero en esencia las apuestas están dirigidas a que el equipo será en esencia el mismo. Para evitar los problemas que confrontan los telépatas y adivinadores, con respecto a lo que puede ocurrir a partir del discurso presidencial, lo mejor será vaticinar que lloverá donde llueva.
Amenaza nacional
Tiene razón el ministro de las Fuerzas Armadas, teniente general Joaquín Virgilio Pérez Féliz, al señalar que el narcotráfico se erige como una gran amenaza para la soberanía nacional, pues los tentáculos criminales de ese flagelo son capaces de destruir todas las articulaciones que sostienen a las instituciones básicas de la sociedad y del Estado. Vale presentar hasta el cansancio, el ejemplo de México, cuyo gobierno y Fuerzas Armadas sostienen una guerra sin cuartel contra los cárteles de las drogas, asentado en casi toda la geografía de la tierra de Benito Juárez. En ocasiones, el narco ha logrado penetrar a instituciones militares, policiales, al Ministerio, Justicia y de la Sociedad Civil, señales de su poder y peligro, por lo que la proclama del general Pérez Féliz de que las Fuerzas Armadas están prestas para enfrentar ese mal, debería ser también el canto de guerra de toda la sociedad.

