Página Dos

RADAR

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Serio problema
Es motivo de gran preocupación el anuncio  de que la minera Falconbridge Dominicana  despediría más de mil trabajadores a causa de la baja  experimentada por los precios del níquel en los mercados internacionales, porque el impacto de  esos desahucios sería catastrófico para la economía de la provincia Monseñor Nouel. Aunque no se ha señalado la figura  del Código Laboral a que se acogería la gerencia de Falconbridge para disminuir su plantilla de empleados, el sindicato de la empresa cree que  se dispondrá de despidos masivos y no de suspensiones temporales. La empresa ha señalado que  suspendería sus labores de extracción del mineral por  cuatro meses, tiempo durante el cual realizaría transformaciones o adecuaciones de su plantel productivo, incluido la modificación de su  planta de generación eléctrica para que use carbón mineral en vez de bunker seis. El Sindicato  reclama que el Gobierno asuma el pago de los trabajadores cesanteados, aunque lo posible sería que explore  alguna solución  parecida, quizás a la aplicada al sector zona franca que durante meses ha recibido un subsidio oficial por cada puesto de trabajo preservado. Debería evitarse a toda costa  esos posibles despidos masivos que  impactarían como huracán en la economía de Monseñor Nouel y de todo el Cibao.

Final feliz

La niña Johanna Monegro Rossó, de dos años, ha sido retornada al seno de su familia en San Francisco de Macorís, después de permanecer  desde el miércoles en poder de secuestradores que reclamaban  medio millón de pesos por su recate.

El desenlace feliz de este drama es motivo de regocijo para  el hogar de Johanna, quien no presenta  visibles maltratos físicos, aunque es evidente que habrá sufrido angustia emocional, que para ser subsanada requerirán de asistencia profesional.

Se ha dicho que Johanna fue dejada libre por una mujer en un restaurante de Santiago,después que los raptores  señalaron  a los padres de la niña varias direcciones de La Vega para recibir los 500 mil pesos exigidos para su liberación,  aunque se dijo que el rescate nunca fue pagado.

La Policía está en obligación de identificar, detener y someter a la justicia  a los secuestradores de la niña porque bajo ninguna circunstancia, ese crimen ni ningún otro caso de rapto debe quedar sin ejemplar castigo judicial.

Es  pertinente llamar la atención sobre la preocupante frecuencia de  secuestros que  se han cometido  en las últimas semanas, lo que hace temer que esta modalidad criminal, esta vez, habría llegado para quedarse.

El Nacional

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