A 30 años de la guerra entre Inglaterra y Argentina por las islas Malvinas la tensión ha vuelto a dispararse, con inquietantes provocaciones, entre los dos países que se disputan el archipiélago. No han sonado los tambores, pero el emplazamiento de un destructor de la Real Armada Británica en el Atlántico Sur es una clara señal de advertencia al Gobierno de Argentina. Países como Venezuela han advertido a los británicos que en esta ocasión Argentina no está sola frente a otra eventual guerra, como la que se libró en 1982 y que dcjó más de 30 mil muertos. El conflicto tiene un largo historial. Pero en esta ocasión el fondo de la preocupante disputa puede estar relacionado con exploraciones petroleras que se han iniciado en el archipiélago. Argentina optó por bloquear los puertos de los países de la zona a los buques con bandera de las Malvinas. Los ingleses, que consideraron la decisión como parte de la política de acoso de la presidenta Cristina Fernández, emplazaron un destructor en el Atlántico Sur en lo que definieron como una acción rutinaria. Argentina reclama la propiedad del archipiélago, en tanto Inglaterra alega que no negociará porque la inmensa mayoría de sus habitantes prefieren la soberanía británica.
El PLD en la calle
Los indicios son abrumadores, pero si hacía falta una prueba sobre la utilización de los recursos públicos en favor del candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ahí está el letrero publicado por el colega Hoy sobre el plan de asfaltado en Santo Domingo Oeste. En definitiva, no es más que otro botón. La labor de asfaltado y bacheo de calles, que no por casualidad coincide con el proceso electoral, la realiza el Ministerio de Obras Públicas, pero los créditos son para Danilo Medina y Margarita Cedeño de Fernández. El Gobierno podrá lavarse las manos. Y no faltará a quien se le ocurra atribuir la colocación del letrero con las fotos de Danilo y Margarita a un plan de la oposición para sustentar sus denuncias sobre el uso de los recursos públicos a favor de los candidatos oficialistas. El letrero podría ser lo de menos, pero como se han pedido pruebas sobre el uso de los recursos públicos en favor de los candidatos peledeístas el caso puede resultar palpable.

