Firmeza
El presidente del Senado, licenciado Reynaldo Pared Pérez, hace bien en plantarse ante la insólita demanda de mejoría salarial con que se han destapado gente de su partido en ese cuerpo legislativo. El momento no podía ser más inoportuno para que los senadores exijan equiparar su sueldo base con el de los diputados o en su defecto que se mejoren sus ingresos. La prudencia se ha perdido, confirmando, como se dice popularmente, que la ambición rompe el saco. Porque con las exoneraciones de vehículos, el ofensivo barrilito, las dietas, viáticos y su sueldo base ¿que necesidad tiene un senador de unos miles de pesos más por concepto de sueldo? Tan obcecados lucen por el dinero que se dejan guiar por las ambiciones, pues muy bien pueden legislar para reglamentar los salarios tanto en el Congreso como en todo el sector público. Si un diputado gana más que un senador es como resultado del desorden administrativo. Tiene razón Pared Pérez al señalar que satisfacer la ambición de sus colegas sería una burla a las necesidades de la población.
Sinfonía reformista
Los reformistas no se pueden quejar de su buena estrella con el espacio que han ganado en su inesperado y despejado proceso de reunificación.
¿Quién lo iba a decir? Pero la verdad es que los reformistas están de pláceme, con una camaradería como hacía tiempo que no se les veía.
Nadie sabe cuál ha sido el secreto para que de buenas a primeras desapareciera el antagonismo que los atomizó. Muchos ni siquiera creen el fenómeno que se ha dado en el reformismo.
El canciller Carlos Morales Troncoso parece haber surgido como la figura estelar del proceso en torno al cual giran dirigentes como Amable Aristy Castro y Federico Antún Batlle.
Ha llamado la atención hasta los recursos económicos y logísticos, que en otros tiempos brillaban por su ausencia, se notan en el proceso de reunificación de un partido que estaba en franca desbandada.
Por un par de pesos no se cancela ninguna actividad. Y hay quienes incluso comentan si los reformistas habrán dado con la piedra filosofal. Tan buena es la estrella que en estos días se ha hablado tanto o más de su proceso que de algunos males que abaten a la población. A los reformistas sí que en verdad les cabe que es pa´lante que van, pues en cuestión de días ha sido suficiente para dejar sus diferencias y ponerse de acuerdo.

