Duro precedente
La pena de cinco años de reclusión y el pago de una indemnización de 15 millones de pesos contra dos empresarios acusados de compra y ocultamiento de cables sustraídos a dos compañías telefónicas, ha de sentar un precedente saludable para poner fin a una industria ilegal que causa pérdidas al Gobierno y al sector privado por decenas de millones de dólares anuales. Aunque se asume la presunción de inocencia de los prevenidos, que seguramente apelarán la sentencia del Primer Tribunal Colegiado de Santo Domingo, se interpreta tan severo castigo como una advertencia de que Ministerio Público ni justicia permitirán impunidad ante los escandalosos casos de robo y comercialización ilegal de cables y todo tipo de material elaborado a partir de cobre y otros metales. Sin poseer minas o manufactura de cobre, República Dominicana se ha convertido en un fuerte exportador de esos minerales a destinos tan lejanos como la República Popular de China. Ojalá que con la decisión de esa Corte, de condenar a cinco años de reclusión y al pago de una indemnización de 15 millones de pesos por compra y ocultamiento de cables robados, se ponga fin a una práctica malsana que desde hace tiempo se realiza en las narices de las autoridades.
Dominicana en la mente
Por segunda vez, en menos de una semana, el comandante Fidel Castro aborda temas políticos o históricos referidos a la República Dominicana. En esta ocasión, el convaleciente líder cubano habla de un personaje revolucionario no muy conocido por las presentes generaciones: Ramón Emilio Mejía Castillo (Pichirillo).
En su habitual columna en el diario Granma, Fidel refiere, a requerimiento de una novel periodista cubana, sus nexos con el comandante Pichirilo, de quien dijo fue el segundo capitán del barco Granma, que zarpó de México en 1956 con un grupo de guerrilleros que más tarde fue prácticamente aniquilado.
Ya antes, Pichirilo capitaneaba una de las embarcaciones de la frustrada expedición de Cayo Confite, en 1947, episodio en el que el comandante Fidel destaca la habilidad del dominicano para evadir una corbeta de la Marina cubana que había ordenado retroceder hacia puerto cercano.
Pocos tenían conocimiento de que Pichirilo, en su papel de capitán de una de las embarcaciones de la expedición, fue quien identificó al yate Angelita, que fue asaltado por los insurgentes cuando hacía la travesía Miami-Santo Domingo.
No hay dudas de que el comandante Fidel tiene en estos días muy presente a República Dominicana, en razón de que escribió un extenso artículo sobre su conversación con el presidente Leonel Fernández y ahora rememora sus nexos con el comandante Pichirilo, quien combatió en la Revolución de Abril de 1965 y fue muerto poco tiempo después en un supuesto intercambio de disparos.

