El drama de las pensiones no es igual para todas las personas. Quienes han brillado en el medio, como artistas, periodistas, deportistas y políticos, gozan de asignaciones privilegiadas, reúnan o no las condiciones. Los que no pueden contar la misma historia son esos trabajadores que han dejado el forro en el muelle, la industria o el campo, quienes en el mejor de los casos reciben una subvención inicua. Hay casos de maestros que tras ejercer la docencia por más de 30 ó 40 años han sido pensionados con menos de cinco mil pesos mensuales. Sin embargo, los trabajadores portuarios y otros pensionados que han dado la vida en entidades del sector público y privado tienen que pasar las de Caín para recibir una asignación, por demás ridícula. Y todo porque no hay un sistema que regule las pensiones tanto a los servidores públicos y privados como a las figuras del medio. El tráfico de influencia o el interés político no deberían ser la base para el Ejecutivo otorgar una pensión a ninguna persona. Por más que se disfrace de reconocimiento. La Federación Nacional de Pensiones y Jubilados ha anunciado acciones y protestas para que las retribuciones al menos para los servidores públicos sea elevada de 5,000 a 10,000 pesos mensuales.
Protesta insensata
Con apenas ocho días que asumió el cargo resulta insensata la protesta para reclamar al rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) la reparación de las instalaciones sanitarias. Deja mucho que desear que un profesor se haya prestado a interrumpir la docencia para hacer causa común con un reclamo extemporáneo. Cierto es que el rector Mateo Aquino Febrillet citó la reparación de las instalaciones sanitarias como una de sus prioridades, pero todavía no se ha completado ni siquiera el periodo de gracia. Apena que los estudiantes se hayan dejado utilizar como conejillos en una protesta que, a simple vista, entraña otros intereses. Aquino Febrillet fue abordado por los reclamantes tras concluir una ceremonia en homenaje al prócer Francisco del Rosario Sánchez. O sea, que hasta el momento fue inoportuno. La protesta, aunque insensata, es una señal de que las autoridades universitarias no deben olvidar sus compromisos, pero también de anarquía.

