Sensatez
Si hasta Estados Unidos, que es mucho decir, explora negociar con Cuba lo más sensato y lógico es que la Organización de Estados Americanos (OEA) deje sin efecto la ridícula exclusión de la isla del Sistema Interamericano. La OEA carece de prestigio e influencia y en la práctica no es más que una entelequia, pero la readmisión de Cuba por la que abogó su secretario general José Miguel Insulza constituye un acto de justicia. Lo más probable es que Cuba se quede fuera de una entidad que se ha prestado a legitimar hasta violaciones a su propia Carta con su visto bueno a intervenciones armadas en los asuntos internos de otros países. Con su posición Insulza, que declinó la candidatura a la Presidencia de Chile, evidencia que es un político sensato. Aunque la verdad sea que la exclusión de Cuba de una entidad como la OEA no tenga ninguna razón de ser. Y más después que hasta Estados Unidos se ha dado su golpe de pecho por su inhumano hostigamiento a la isla.
Escolares asaltantes
Por la denuncia que formuló el párroco de la iglesia Las Mercedes quienes transitan por la Zona Colonial no se podrán fiar de esos jóvenes uniformados que parecen estudiantes.
Conforme a fray Máximo Rodríguez son estudiantes de liceos de la zona los que han convertido la zona en tierra de nadie y mantienen en zozobra a los turistas.
Su condición de jóvenes estudiantes hace que los transeúntes se fíen y descuiden con jovencitos que, según el religioso, forman bandas de asaltantes.
El párroco, que se ha caracterizado por no esconder la verdad y llamar las cosas por su nombre, precisó que los jóvenes han desarrollado técnicas muy eficaces para evadir a la Policía y cometer sus fechorías.
Lo que acaba de denunciar el religioso es para que nadie se fíe de nadie. Porque lo cierto es que cuesta creer que jovencitos se amparen en el uniforme escolar para delinquir en las calles.
La revelación del religioso llama la atención sobre el preocupante deterioro que observa la sociedad. Claro, la participación de jóvenes en la delincuencia callejera es cada vez más alarmante.
Se alegaba que imberbes estaban atrapados en la drogadicción y el alcoholismo, pero no se había informado que estudiantes se dedicaban a una práctica tan deplorable. Por la Zona Colonial habrá que andar con cuatro ojos, sin fiarse ni de la sombra.

