Página Dos

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Las filtraciones de documentos han alborotado de tal modo el Vaticano, que el vocero de la Santa Sede considera que forman parte de un plan para desacreditar a la Iglesia. Pero no son las revelaciones de escándalos, que el portavoz Federico Lombardi calificó como una especie de WikiLeaks, lo que afecta y desacredita a la Iglesia, sino las censurables violaciones en que han incurrido sus pastores. ¿O es mentira lo de la pederastria y otras perversidades que han admitido tanto la Santa Sede como los propios obispos? Fueron esas acciones las que contribuyeron a crear la mala imagen que hoy el portavoz del Vaticano atribuye a filtraciones de escándalos. Las revelaciones, en todo caso, han contribuido a crear más confusión y desconcierto, y si de algo deberían de servir es para corregir y castigar las anomalías que se han anidado en el seno de la Santa Sede. Los enfrentamientos del Papa con miembros de la Curia y los conflictos en torno a la gestión del banco del Vaticano de que se ha dado cuenta han sido relacionados con un supuesto complot contra el Pontífice. Sin duda que Lombardi ha optado por el camino más simple para abordar una crisis que tiene que ver, entre otros factores, con el comportamiento de curas y obispos.

Almacén de drogas

La detención de tres canadienses con 18.5 kilos de cocaína vuelve a disparar la alarma sobre el auge del narcotráfico. No se han preguntado las autoridades dónde  extranjeros de los puntos más lejanos pueden abastecerse de drogas en el país. Porque la verdad es que los únicos que desconocen los centros de suministro son quienes persiguen la operación. Que la droga penetre al territorio es una cosa, aunque no deja de ser inquietante, pero que personas de diferentes países sepan dónde se distribuye, es otra. Se supone que en algún punto del país las canadienses detenidas por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) adquirieron la cocaína que les incautaron cuando se proponían salir por el aeropuerto de Punta Cana con destino a Toronto. Siempre se pensó que las detenciones de extranjeros era una buena pista para dar con los suplidores, pero, por lo visto, parece que ha servido de muy poco en la ofensiva contra el narcotráfico. Es lo que se nota.

El Nacional

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